FAMILIA

LOS NIÑOS Y LAS TAREAS DE CASA

todo se aprende en un juego

Por: Prinsel

Cuando se habla de relaciones humanas y respeto a la individualidad, el debate se pone sobre la mesa y no siempre de la forma más amistosa. ¿Qué mundo buscamos para quienes ahora son pequeños? ¿Qué tanto practicamos en casa la igualdad? Los expertos indican que desde los dos años de edad, un niño puede entender el juego de roles, y es ahí donde la diversión con los padres puede ser crucial para iniciar su formación de valores.

 

A través de la imitación, los pequeños asumen “qué se debe hacer”, qué es recurrente entre quienes los rodean, y por tanto, forman su capacidad crítica para que en edad adulta puedan cuestionar los modelos ajenos a lo que tuvieron durante su crecimiento. A partir del segundo año de edad, con la exploración de todo lo que les rodea, y de manera lúdica con el juego, ocupan su imaginación para seguir patrones de comportamiento.

 

Si bien las películas o la televisión los permean, es lo que ven en casa lo que alimenta su realidad, por lo que si ven coches de carreras, sin importar su género, asumirán ello como normal. Lo mismo pasa si se les da una casa de muñecas o una cocina.

 

Su momento depende de imitar a los adultos, asumiendo que así cumplen sus deberes y aumentan su sentido de pertenencia a casa y su autoestima. Es por ello que, por muy paradójico que suene, el momento de juego también es cosa seria.

 

Los expertos asumen que el juego de roles desarrolla la imaginación, lenguaje, independencia, personalidad, voluntad y pensamiento; es así que los padres deben crear situaciones imaginarias con los niños y facilitarles accesorios para que se disfracen y tengan actuaciones con ropa de papá, mamá, elementos de cocina o libros para tomar ideas. Estos juegos les dan un entorno social, conocen así el mundo que les rodea y abrirán el parámetro de sus límites.

 

Tras conocer la importancia de estas actividades, podremos entender que para los peques un objeto de diversión puede ser todo un entrenamiento del rol o responsabilidad que tendrán en casa.

 

 

En los niños, la diversión lleva al aprendizaje. Por ejemplo, con un set de cocina de juguete que cuenta con microondas, tabla para planchar, campana extractora, refrigerador, lavadora y muchos accesorios, los niños puedan recrear algunas tareas de limpieza que se llevan a cabo a diario en el hogar. Claro, sin el riesgo de exponerlos a la cocina real.

Otro ejemplo es el carrito de compras de plástico, que incluye frutas y alimentos. Aquí la diversión se complementa con la comprensión de lo que se come, el uso de los espacios y el rol de no solamente llenar el carrito, sino de los pasos que siguen una vez que éste ya está a tope.

 

Si llega un nuevo hermano a casa, los mayores deberán entender el papel que juega mamá con los bebés, así que una buena forma de invitarlos a vivir esta situación es con las muñenas que les enseña cómo cuidar a un bebé.

 

Nada más ilustrativo, que los carritos, ya sean pequeños o montables, al jugarlos se les enseña que deben manejar con precaución porque pueden chocar y se corre el riesgo de que ya no sirvan, lo  mismo pasa en la vida real, si chocan hay consecuencias.

 

Aprender y jugar, la dupla perfecta con los hijos. Los valores tienen sus cimientos en casa, nada mejor que hacer de este reto algo divertido.

© 2018 by Woman Style Magazine

  • fb
  • tw
  • in