La familia y las 

Historias familiares

Por: Mtro. Teddy Rivero Montes. Director General de SerSolaci

 2-Oct-2018

Cuando pensamos en una familia siempre tenemos en nuestra mente la clásica formación de mamá, papá, nene y, en algunos casos, los abuelitos. Si bien los principales referentes de la familia son los padres, quienes tienen deberes de cuidado, alimentación y protección de los hijos, la familia no se limita a vínculos de sangre. En esta formación humana dejamos entrar amigos e incluso mascotas que llegan a conformarse como verdadera familia simbólica.

 

Si tenemos en cuenta que la familia es el primer ambiente social del ser humano, donde el niño aprende los primeros valores, principios y nociones de la vida, podremos entender entonces su importancia. A través de este grupo se hace fácil reconocernos a nosotros mismos, al desarrollarnos en un medio afectivo que a la vez es formativo. En este espacio, tanto de forma real como de forma simbólica, conviven personas unidas por lazos de amor y un proyecto en común. Y digo ‘simbólico’ porque hay personas que, aunque no conviven en el mismo espacio, sí se reconocen y se mantienen dentro de la familia, tal es el caso de los tíos o los abuelos que forman parte de la educación de los hijos.

 

No se puede perder de vista que la familia es la célula básica de la sociedad y que los lazos creados en ella son muy importantes en el desarrollo de su personalidad. Sin embargo, hay detalles de los que muy poco se habla. Se trata de nuestra historia familiar.

Nuestra historia familiar contiene información fundamental para nuestro desarrollo. En ella se encuentra la explicación de lo que nos atrae y de lo que nos repele. Aprender a distinguir las emociones que sintieron nuestros antepasados ante determinadas situaciones nos permitirá comprender la manera de reaccionar que tenemos frente a situaciones que vivimos.

 

A esto último se le denomina información o memoria transgeneracional. Se trata de la memoria material e inmaterial que nos une a generaciones anteriores y que muchas veces no hemos conocido. Esta información, en la gran mayoría de los casos, permanece latente en nuestro inconsciente. Mientras no seamos conscientes de la historia de nuestros ancestros, vivimos condicionados por sus experiencias, por sus formas de solucionar las cosas, por sus maneras de relacionarse. Lo que al final son su forma de ver la vida.

 

Desde un abordaje emocional podemos conocer estas experiencias que vivimos y reconocerlas como espejismos de la información presente en nuestra historia familiar. Solo así podemos tomar acciones para liberarnos de condicionamientos inconscientes e ir un paso más hacia la salud y el bienestar emocional.

 

Es una propuesta para pensarla. ¡Crees!

© 2018 by Woman Style Magazine

  • fb
  • tw
  • in