PAREJA

tú decides ser soltero

Por: Mtro. Teddy Rivero Montes. Director General de SerSolaci

Julio-2019

Alguna vez te has preguntado: ¿Qué es un juicio previo? Sí, un prejuicio. De esos que aún prevalecen en nuestra cultura y en nuestra sociedad. 

 

Sobre el matrimonio se ciernen muchos de ellos. El matrimonio sigue siendo considerado casi la única posibilidad correcta, cuando de estados civiles se trata. De manera sutil, algunas veces, o de forma explícita, en la mayoría de los casos, se filtra la idea de que es “mejor” estar casado, que soltero. 

 

En el pasado, en especial si eras mujer, el matrimonio significaba ganar un lugar en la sociedad. Sobre todo, si ya se había arreglado el matrimonio desde antes, y significaba, en la mayoría de los casos, el paso a la adultez y a la “independencia”. Autonomía que venía junto a un paquete que incluía sexo, maternidad y economía.

 

Las diferencias entre la vida de soltero y la vida de casado eran muy marcadas. Sin embargo, hoy no sólo no se necesita de una pareja para sobrevivir, sino que, en especial, las mujeres no requieren ser mantenidas y tener un esposo para ocupar un lugar en la sociedad.

 

En el mundo en que nos movemos hoy en día, lo que muchos llaman la modernidad, es un ámbito social en el cual cada vez son más personas las que eligen estar solteras.

 

No obstante, aunque para unos no es una decisión, sino una realidad casi impuesta, para otros, el hecho de tener pareja o no, les resulta indiferente, y existen una serie de motivaciones respecto a tener o no pareja.

 

Este humilde servidor no está de acuerdo en que sea una realidad impuesta. Yo considero que no encontrar pareja, más que un hecho fortuito o del destino, es “una elección”.  

Muchas veces, todo comienza con los mismos juicios previos que se dan entre la madeja de la relación de pareja y la independencia personal. Hay personas que consideran que casarse e incluso unirse en pareja significa perder la independencia, esto en realidad es un error.

 

La gente muchas veces le huye al matrimonio por temor al compromiso y a la responsabilidad, e incluso miedo a la independencia territorial y emocional, le temen a hacerse cargo de sí mismos, ser responsables de sus actos, decisiones y opiniones.

 

En realidad, estas motivaciones son dignas de terapia. Yo concuerdo con la idea de “te puedes casar o quedar soltero, pero te arrepentirás de las dos cosas”, da igual lo que hagamos.

 

Estar soltero tiene ventajas tan marcadas como el matrimonio. Varios estudios han relacionado la soledad con beneficios tales como, una mayor sensación de libertad y mayores niveles de creatividad e intimidad. El tiempo a solas puede ayudarnos a ser más productivos.

En otras palabras, mientras que las relaciones amorosas románticas y comprometidas tienen beneficios muy placenteros, ser soltero también los tiene. La creencia de que las personas solteras son miserables, están solas y tristes, es sólo un mito o una justificación de quien no puede convivir con su propia soledad.

 

Nuestro bienestar psicológico o físico no depende de a quién tenemos a nuestro lado, sino que otras metas y horizontes se abren ante nosotros más allá de casarnos y tener hijos.

Hoy en día, los canales para conocer gente y comunicarnos han cambiado, ahora existen infinidad de aplicaciones: tanto para buscar una relación estable, como para un encuentro sexual de una noche. El espacio social para las personas que no tiene una pareja estable es cada vez más extenso y se extiende, desde los clubes y bares, hasta agencias de viajes sólo para este tipo de personas.

 

La soltería puede verse desde muchos puntos de vista, como: una persona que nunca ha tenido una pareja por factores de tipo psicológico, y por ello sus relaciones interpersonales no fluyen como deberían; hasta personas jóvenes que tienen relaciones sexuales esporádicas, pero que por un proyecto de vida determinado consideran que no es compatible con una relación emocional.

 

Está claro que ahora tenemos muchas más opciones de cómo queremos vivir nuestra vida. Ni hombres ni mujeres necesitan por fuerza otra persona a su lado para sentirse completos o realizados, pues son felices más allá de estar solteros o en matrimonio, porque realmente sienten que están tomando las riendas de su vida.

 

La sensación de: “yo decido, yo dirijo mi vida”, casi siempre viene acompañada de una serie de objetivos de vida que intentamos cumplir. Sin embargo, estas metas o prioridades van cambiando, se amplían o nos centramos en unas concretas según pasa el tiempo.

 

¿Estás de acuerdo conmigo?

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