Celebrar en familia

el mejor regalo para los hijos

Por: Margarita Paulo

 18-Diciembre-2018

A todos nos gustan las celebraciones familiares: cumpleaños, día de la Madre, día del Padre, Navidad, o algún otro acontecimiento especial... son momentos donde se consigue una gran conexión con los demás miembros de la familia afianzando los sentimientos de unidad y pertenencia.

 

El fin del año viene cargado de festejos y reuniones. Compartir con la familia estas fechas especiales, es uno de los momentos más atesorados por los pequeños de la casa. En el caso de la Navidad, la importancia no solo radica en el hecho de recibir regalos, es una época en la que los niños esperan recibir demostraciones de cariño y afecto, y compartir momentos inolvidables con sus seres queridos. 

 

Las fiestas de Navidad y fin de año son una oportunidad para que los niños afiancen su identidad, estima y valía. Y es una ocasión extraordinaria que tienen los adultos para demostrar, no solo con objetos materiales sino afectivos, lo importantes son los pequeños para ellos.

 

En todas las reuniones, los niños tienen la oportunidad de convivir con otros miembros de la familia, aprender habilidades sociales, dar su punto de vista, ser partícipe de las costumbres y sentir la cercanía, el cariño y la pertenencia a sus seres queridos, aspecto que repercute directamente en su autoestima.

Generalmente padres, tíos, abuelos, primos… enseñan a los más pequeños, mediante el ejemplo, cosas importantes, los valores, formas de hacer las cosas, maneras de hablar, formas de discutir y arreglar las cosas, entre muchas otras. Por lo que este tipo de reuniones se convierte en una gran oportunidad para educar a los niños.

 

Además, las celebraciones, al ser motivo de fiesta para todos, quedan en la memoria emocional de los niños, de tal manera que cuando construyen sus propias familias, terminan por realizar muchas de las costumbres que han tenido de pequeños con sus familias  de origen, recreando los ambientes, emociones y sensaciones que han vivido con anterioridad.

 

Los pequeños que pasan la Navidad con los abuelos, tíos y primos fomentan el valor de la solidaridad, la seguridad y la unión. Por ejemplo, un regalo debe servir para generar valores afectivos basados en dar y recibir y en compartir con otros. Y, si no hay regalos, el simple hecho de estar juntos y divertirse ya es motivo de alegría. Estos momentos jamás se olvidan y les permiten a los niños demostrar que puede hacer feliz a alguien, sin necesidad de gastar demasiado.

 

Las celebraciones familiares de fin de año son una buena manera de acercarnos a nuestros hijos, aprovechemos estos momentos para hacerlos partícipes de las reuniones. Podremos aumentar la confianza y el conocimiento que tenemos sobre ellos. Además son una buena manera de potenciar su idea de celebrar y son un regalo para darles, pues con el paso de los años, serán sus mejores recuerdos.

© 2018 by Woman Style Magazine

  • fb
  • tw
  • in