NUTRICIÓN

Dale color a tus platillos con

arándanos

Por: Esther Schiffman Selechnik.

Nutrióloga y especialista en obesidad y comorbilidades

La dieta en México ha cambiado drásticamente en las últimas décadas ya que de estar basada en verduras como el nopal y el chile, frutas como la guanábana y la guayaba, cereales como el maíz y el arroz; y leguminosas como el frijol y la lenteja, ahora es muy rica en alimentos con grasas saturadas y azúcar que han incrementado las cifras de obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares de manera alarmante. 

 

La Organización Mundial de la Salud estima que podrían salvarse 1.7 millones de vidas al año si se consumieran los 400 gramos al día de verduras y frutas que se han establecido como mínimo recomendable para cualquier persona1. Podríamos pensar que en México se lograría consumiendo 3 porciones de verduras y 2 de frutas al día; sin embargo la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición del 2012 encontró que menos del 30% de la población lo logra2. Por ello, es importante encontrar alimentos prácticos y atractivos que permitan a los mexicanos alcanzar su cuota diaria de frutas y es aquí donde el arándano, con su delicioso sabor entre ácido y dulce, será nuestro gran aliado.

Recuerda que 1 porción de fruta equivale a:

 

1  taza de jugo de arándano

3/4 taza de arándanos frescos

1/3 de taza de arándanos              deshidratados

1/3 taza de jalea

El arándano es una fruta de la familia de las moras. Se emplean para preparar un sin fin de platillos que además de resultar muy atractivos a la vista, adquieren un toque de sofisticación único y un sabor exquisito capaz de satisfacer hasta los paladares más exigentes. Además son muy versátiles ya que pueden emplearse frescos, deshidratado, en jalea y en jugos. Lo mejor es que sus propiedades benéficas a la salud (antibacterial, antiviral, anti cáncer, antioxidante, antiinflamatoria, etc.) se mantienen en todos y cada uno de los productos de arándano3. 

 

De manera natural, los arándanos son muy ácidos por lo que los productos se infusionan con azúcar para adquirir palatabilidad. Se añade la cantidad exacta de azúcar para que pueda ser atrapada por las propias fibras del arándano y sea liberada lentamente al torrente sanguíneo sin causar daños a la salud. Me gustaría comentar que existen versiones de productos de arándano con edulcorantes no calóricos para aquellos que así lo prefieran, y eso sí que es asombroso.

 

Así es que la invitación es a aprovechar al arándano como vehículo de nutrimentos que nuestro organismo necesita todos los días para funcionar, como la fibra, vitaminas A y E, minerales como el potasio y compuestos fenólicos, al mismo tiempo que disfrutamos de su delicioso sabor.  Ya sea en jugo o deshidratados cuando estamos de prisa; o en exquisitas recetas como fajitas de pollo con arándanos y champiñones, ensalada de arándano con betabel y queso de cabra, crema de almendras con arándanos, muffins de manzana y arándanos; cualquier receta que se te ocurra seguramente será un manjar.

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