FAMILIA

LOS ABUELOS

Y LOS NIETOS PREFERIDOS

Por: Ángela Marulanda, Autora y Educadora Familiar

Septiembre - 2019

Según los abuelos, ellos no prefieren a ninguno de sus nietos y a todos los quieren por igual. Pero según los hijos y los nietos, sí lo tienen y todos coinciden al señalar quién es. Aunque a menudo hay uno a quien se le dan prerrogativas especiales, a los abuelos les es difícil reconocer que hay alguna diferencia, porque quieren mucho a todos y creen que al aceptar una preferencia están afirmando que no aman suficientemente a los demás.

 

El problema no es de cantidad de amor

Así como el amor por cada uno de los hijos es distinto porque ellos son distintos, lo mismo ocurre con los nietos. La personalidad, los rasgos físicos, los intereses, el carácter o el hecho de ser el mayor de todos o el hijo de su hijo predilecto, puede ser la razón por la cual los abuelos se sienten más apegados a uno en especial. 

 

Pero hay quienes demuestran sus preferencias en forma muy obvia y hacen mejores regalos o tratan con más afecto a aquel nieto que los cautiva, mientras que son algo distantes con los demás. Lo grave de estas diferenciaciones es que, para los que no se sienten los preferidos, lo evidente no es que sus abuelos aman más a otro, sino que a ellos los aman menos.

 

A veces, los favoritismos van dirigidos a aquel niño que es más bonito, más inteligente, más simpático o más afectuoso. Pero es precisamente aquel niño que no es tan bonito, tan amable, tan sobresaliente o tan afectuoso, el que más necesita del apoyo, la aprobación y el amor de su familia.

 

Los abuelos pueden convertirse en el “oasis” para aquel nieto que parece ser el que goza de poco reconocimiento en la familia. Es posible que siendo especiales con ese niño le estén dando la dosis de seguridad y afecto que le hace falta para sentirse mejor.

Hay además preferencias que se originan en factores con los que los niños nada tienen que ver. Por ejemplo, la niña se parece a la consuegra o el yerno que nos desagrada, es tímida, es fea, está muy gorda, o simplemente llegó en un mal momento para la familia. Vale la pena que los abuelos se cuestionen con toda honestidad y examinen cuál es la razón de su preferencia. 

 

Tener alguna preferencia no es un pecado

Los nietos sí perciben las diferencias que los abuelos niegan con sus palabras, pero que corroboran con sus actitudes. En ocasiones no disimulan su predilección y, sin quererlo, les dan a entender a los otros nietos que no son suficientemente amados.

 

No hay por qué sentirse culpable de sentir una afinidad especial por uno de los nietos. Es normal y humano sentir más atracción hacia un determinado niño, pero lo inapropiado es demostrar esa predilección sin cautela, haciendo una clara diferencia con los otros nietos. Lo que se necesita es tomar conciencia de esta “debilidad” y admitirla para poder equilibrar las conductas, evitar las injusticias y no herir a aquellos que no gozan de tal predilección. 

 

Aunque el amor por los nietos no tiene que ser necesariamente igual, sí debe procurar serlo el trato que se les dé, cualquiera que sean sus características personales. Es el amor que reciban el que cultivará en ellos los buenos sentimientos y el afecto hacia los demás.

 

Los abuelos tienen tanta bondad, generosidad, afecto y sabiduría para aportar que vale la pena que todos sus nietos se puedan beneficiar de sus maravillosas cualidades.

 

 

 

Fuente:  ACI Prensa

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